CAMO responde al llamado urgente de Tela y Triunfo de la Cruz

Más de 20,000 atenciones en seis meses reflejan la creciente presión sobre los servicios de salud de Tela. A más de 240 kilómetros de Santa Rosa de Copán, CAMO y World Vision acudieron al llamado de dos comunidades que también enfrentan una emergencia silenciosa: el hambre de sus niños.

El lunes 31 de agosto, el equipo de Fundación CAMO Honduras recorrió aproximadamente 240 kilómetros desde Santa Rosa de Copán hasta Tela para responder a una necesidad que había dejado de ser solo una solicitud: era el llamado urgente de una comunidad.

En el Policlínico Roger Mercado, que brinda cobertura a 16 barrios y colonias y 8 aldeas, viven alrededor de 20,677 personas. Durante el primer semestre de 2026 se registraron 20,027 atenciones, frente a 9,610 en el mismo período de 2025.

El incremento de la demanda ha generado importantes limitaciones de equipos y suministros. Por ello, CAMO y World Vision entregaron una donación valorada en $10,000, que incluyó sillas de ruedas, muletas, nebulizadores y suministros descartables, entre otros.

La visita continuó en el centro de salud de Triunfo de la Cruz, donde las necesidades eran igualmente evidentes. CAMO entregó equipo, suministros y artículos de movilidad y apoyo ortopédico.

Pero en Triunfo de la Cruz había otra emergencia esperando ser escuchada.

Cuando el hambre también llega a la escuela

En el Centro de Educación Básica Esteban Guardiola estudian más de 400 alumnos. Según información proporcionada por la directora y miembros de la comunidad, 38 estudiantes han perdido a uno o ambos padres y algunos enfrentan condiciones de alta vulnerabilidad, incluso llegando a la escuela sin haber comido.

CAMO y World Vision llevaron 40 baldes de alimentos donados por el Centro Cristiano HarvestCall, como una respuesta inmediata ante esta situación. La comunidad, sin embargo, sueña con algo más permanente: un comedor comunitario que permita garantizar alimentos para los niños.

Durante la visita, el equipo conoció muchas historias, en ellas la de dos niñas de ocho años cuyas historias muestran la dimensión de esta realidad.

Una perdió a su madre hace apenas dos meses por dengue, después de haber perdido anteriormente a su padre. Hoy vive con personas cercanas a su familia, pero mantiene intacto su sueño de convertirse en enfermera para ayudar a otros.

La otra perdió recientemente al hermano que estaba a cargo de ella y sus tres hermanos, mientras su madre vive fuera del país. A pesar del dolor, sueña con ser veterinaria y cuidar la vida marina de Tela.

Sus historias no necesitan ser contadas con sus nombres. Basta saber que son niñas que siguen soñando mientras enfrentan pérdidas y carencias que ningún niño debería tener que enfrentar solo.

La visita de CAMO y World Vision llevó suministros, alimentos y alivio inmediato. Pero también dejó una certeza: estas comunidades necesitan más que una respuesta puntual. Necesitan alianzas que permanezcan.

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